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Cuándo hacer una consulta sexologica?

Cuando en nuestras relaciones las cosas no van como queremos, solemos preocuparnos, asustarnos o simplemente dejarlo pasar. Muchas personas dudan al momento de consultar con un especialista por temor a estar exagerando sus síntomas o por considerarlo como algo pasajero. Generalmente se busca respuestas en Internet o con amigos muy cercanos. A veces son buenos pasos para encontrar la calma que se estaba necesitando. Pero otras, la dificultad que preocupa necesita una mirada más completa y sugerencias más acertadas para poder solucionarla.

El momento ideal para una consulta con un especialista en sexología, es cuando las soluciones que se intentaron hasta el momento, no dieron el resultado esperado. Y lo mejor es no dejar pasar demasiado tiempo para buscar ayuda profesional. Porque es la persona que se ha formado para brindar ese tratamiento y el espacio de discreción que se busca.

La terapia sexual se basa en los objetivos que presenta el consultante y que se acuerdan con el terapeuta, por lo tanto es única y específica para cada persona o pareja. Es bueno tener en cuenta que, gran parte de las problemáticas sexuales que llegan a la consulta, se da por falta de información. Muchas dudas se resuelven en pocas sesiones, contando con la técnicas y entrenamiento adecuado.

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Poliamor?

Poliamor, ‘infidelidad consensuada’, ‘cuernos a conciencia’ son algunas de las expresiones que se leen y se escuchan por estos días en los medios. Este parece ser el tema del momento. Pero cuánto hay de fantasía y de realidad en esta expresiones. Para hablar de esto y, quizás, poner un poco de luz sobre el tema, me invitaron al programa “Rueda de Prensa” de Cable&Diario.

Les comparto mi participación y que se abra el debate!

Apps para conocer personas…

Les comparto esta nota del Diario El Litoral Santa Fe sobre las apps de citas, para la cual fui entrevistada sobre las expectativas y experiencias de los usuarios. Es una buena manera de conocer más del tema si no las estas usando o si te da pudor aceptar que las bajaste. El uso de estas apps aumentó mucho en los últimos años y Santa fe no se quedó atrás.

http://m.ellitoral.com/index.php/id_um/181260-encare-digital-cuantos-santafesinos-usan-apps-de-citas-para-enganchar-una-tendencia-que-cr

Día internacional del Sexo.

El miércoles 6 de septiembre fue elegido como el día internacional del sexo, por ser el 6/9, haciendo referencia a la famosa posición sexual para el sexo oral. Con motivo de celebrarse, fui invitada al programa Somos la Tarde. Pudimos charlar de parejas saludables y cómo mejorar la intimidad dentro de una relación.

Acá comparto la Entrevista completa.

 

Me da tanta ansiedad…

… que no puedo hacer nada! Que la ansiedad nos bloqueé, nos paralice, nos limite, es algo que todas las personas hemos vivido en algún momento de nuestras vidas. Si, eso podemos entenderlo, pero cuando se mete con el sexo, empieza un mano a mano que nadie quiere experimentar. La ansiedad, como toda emoción humana (ira, miedo, tristeza) no es ni buena ni mala. No podemos decir que es correcto o incorrecto sentirla, sólo podemos evaluarla en términos si nos es funcional o no para nuestros objetivos y, teniendo en cuenta cada circunstancia.

ansiedad

Cada vez más seguido escuchamos que un amigo tiene ataques de pánico o que un familiar está muy ansioso, o simplemente nos ha pasado que intentamos hablar con alguien y nos ponemos tan nerviosos que no nos salen las palabras. La ansiedad, que puede ser completamente normal frente a ciertas situaciones de la vida, como rendir un examen, ir a una entrevista de trabajo o tener una cita, puede jugar una mala pasada si se mete en la cama. La ansiedad nos ayuda a prepararnos, a anticipar un posible peligro, a estar listos para situaciones novedosas, pero no es nada beneficiosa cuando aparece al momento de tener relaciones.

El sistema nervioso recibe las señales de ansiedad y para responder al posible peligro, envía al cuerpo diversas indicaciones como tensión muscular, aumento frecuencia cardíaca y respiratoria; e inhibe otras funciones no principales, como la digestión y la reproducción. Frente al peligro, rara vez tengamos deseos sexuales y, de conservarlos, se nos hace muy difícil lograr o sostener la excitación. En este momento es cuando aparecen las disfunciones sexuales, como la falta de deseo, la incapacidad de llegar al orgasmo, la eyaculación precoz o la disfunción eréctil entre otras.

Aprender a controlar la ansiedad que sentimos, puede hacer la diferencia entre disfrutar o no del sexo. Experimentar un estado de nerviosismo durante los encuentros sexuales, anula el propio deseo y desconecta de las sensaciones placenteras, lo que lleva a su vez, a desconectarse de la pareja, a no pasarla bien, a estar poco relajados y a querer que ese encuentro termine cuanto antes. Pero hay esperanzas, a no perder la calma, la terapia sexual está diseñada para que las personas se encuentren con sus ansiedades pero también con sus deseos, para que puedan controlarlos y expresarlos y así comenzar a vivir más placenteramente.

Yo no la paso tan bien como dicen…

Con esta frase, muchos consultantes intentan explicar lo que les pasa, o no, durante las relaciones. Bastante se habla de sexo, de cómo debe ser, cuánto tiempo debe durar para ser una buena relación, de cuán explosivos deben ser los orgasmos, de cuántos deberíamos tener para ser felices y qué sensaciones debemos sentir. Todo pareciera indicar que existe una única forma de vivir la sexualidad y esta es la adecuada y más placentera para todos.

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La realidad es muy diferente. Cada persona vive su sexualidad de manera muy particular, y esto tiene que ver con las propias experiencias, con las creencias individuales, con el conocimiento que cada uno tenga de su cuerpo y del de la otra persona, con la información adecuada sobre sexualidad, con la relación personal previa al encuentro sexual, con el modo de expresarnos y tantas cosas más, que sería imposible enumerarlas todas. Y esto mismo es lo que suelo responder cuando me preguntan: ¿soy normal?¿está bien lo que siento?No hay una única manera de sentir.

Muchas mujeres consultan con sus amigas para conocer si su vida sexual es satisfactoria, si han o no logrado un orgasmo alguna vez, si deben hacer tal o cuál práctica sexual. Los hombres suelen, en general, consultar menos con sus amigos, pero suelen compararse más con ellos. Tomarlos como parámetros de normalidad, sobre la duración de sus encuentros, la frecuencia de los mismos o la simple vitalidad. En definitiva, todos buscan saber si están o no haciendo lo “correcto”. Y acá lo correcto no tiene ningún valor. Sólo podemos pensar si uno está disfrutando y ayudando al otro a disfrutar.

Quizás esta sea la primera pregunta que podemos hacernos: ¿son placenteros mis encuentros sexuales, tanto durante, como antes y después?, para continuar con: ¿tengo la sensación que algo podría andar mejor? ¿tengo una sensación de insatisfacción constante con mi desempeño? ¿pienso que no la paso tan bien como otras personas dicen pasarlo? Si frente a estos interrogantes, las respuestas son siempre negativas, quizás sea el momento de consultar con un especialista. No porque haya una meta a alcanzar a la hora de tener relaciones, sino porque quizás te estas perdiendo desarrollar todo tu potencial, porque no te conoces lo suficiente o porque te falta la información adecuada para disfrutar más de las mismas.

Para todas las disfunciones sexuales existen tratamientos y alternativas, y una gran cantidad se debe a falta de información científica adecuada y a carencias en la educación sexual. Por eso, no vale la pena desilusionarse con el sexo o considerarlo un fantasma que es mejor evitar, cuanto menos tiempo dejes pasar entre las primeras situaciones incómodas o negativas, más fácilmente tratable puede ser tu conflicto.

 

No me puedo concentrar !

Esta parece ser la frase con la que muchas mujeres explican porqué no disfrutan sus encuentros sexuales. El cansancio, las tareas múltiples, las obligaciones y demandas sociales, hacen que enfocarse en una sola actividad, resulte casi imposible.

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Nos acostumbramos a hace varias cosas a la vez, trabajamos mientras revisamos los mensajes, atendemos una llamada de casa, comentamos un chiste en alguna red social y compramos la cena. Y si, aún con ganas, decidimos cortar con todo y sólo enfocarnos en un objetivo, estamos rodeados de múltiples estímulos que parecen atentar contra nuestra meta. En muchas actividades cotidianas podemos sortear estas dificultades, pero la crisis empieza cuando en el encuentro sexual algo más nos hace ruido en la cabeza. Algunas veces este ruido solo molesta, y otras, hace que la desconcentración sea tal que se pone el cuerpo sin disfrutar realmente de las sensaciones, o con el único objetivo de llegar cuanto antes al orgasmo.

La urgencia por obtener el máximo de placer en el menor tiempo posible, suena bastante eficiente, pero se convierte en una terrible paradoja para el disfrute. En el sexo juegan todos los sentidos: los aromas del ambiente, los sabores que se compartieron, el poder ver y tocar el cuerpo del otro y escuchar lo que desea. Poder lograr ese clima y entrar en verdadera intimidad lleva tiempo. No tomárselo para conectarse con cada sensación física envuelta en el acto sexual, limita la riqueza de la experiencia y dificulta conseguir el objetivo tan deseado.

Vivimos rodeados de tareas a cumplir, les asignamos un plazo y una inversión de tiempo y recursos que le vamos a dar. Las rutinas vienen a salvarnos en las decisiones del día a día, pero desgraciadamente van en contra del deseo sexual. Por eso es tan frecuente que hombres y mujeres intenten poner piloto automático durante el acto sexual, pero llega un momento en que ese piloto ya no disfruta del viaje, y decide jubilarse.

Reconectarse con la pareja no es tarea simple, pero tampoco imposible. Volver a disfrutar los encuentros sexuales no es tan difícil, pero siempre implica cambios en el estilo de vida. Aprender a concentrarse es un ejercicio, porque la atención se educa. Para todo esto, se requiere energía y buena predisposición. Así que a dejar el ‘multitasking’ y poner todos los sentidos a disposición del encuentro. No es tan complicado si arrancas por tu preferido.

 

Hoy no tengo ganas….

…y quizás mañana tampoco. La falta de deseo sexual, conocido como Deseo Sexual Hipoactivo, es el motivo de consulta más frecuente de las mujeres de todas las edades. No experimentar  ganas de tener relaciones sexuales, atemoriza. Esto ocurre porque activa diversas creencias como: “El deseo simplemente desapareció y no va a volver nunca más”, “Mi pareja se va a cansar de mi y va dejarme” “Él sólo me quiere para tener relaciones”, “Debo esforzarme para tener ganas”, etc. Mientras que la pareja suele tener una idea que reafirma cada vez que se pospone la actividad sexual: “Ya no le gusto como antes”.

mejor durmamos

La realidad es que el deseo sexual en la mujer es variable y depende de factores como la edad, el estrés, la relación de pareja, el momento del ciclo familiar (pos-parto, hijos pequeños, nido vacío, padres que necesitan cuidados), los proyectos profesionales, rutina, y miles de situaciones individuales. No tener deseos en una oportunidad, no parece ser un problema, pero cuando la falta de ganas es recurrente, aparecen los famosos reclamos, enojos, celos y miedos; que lejos de solucionar la dificultad, disminuye la frecuencia que hasta el momento existía.

Por regla general, los miembros de la pareja tienen distintas expectativas sobre la frecuencia en la que quieren tener relaciones. En una etapa uno de los dos quiere más encuentros y, en otro momento, puede preferir evitar cualquier contacto sexual. Para esto la terapia de pareja suele ser muy eficaz. Encontrar un espacio para poder exponer los propios fantasmas y miedos sin ser juzgado y, poder escuchar las necesidades del otro sin criticarlo, es el primer paso para acordar el modo en que van a compartir sus tiempos y deseos. Así mismo, las intervenciones individuales con tareas específicas, ayudan a desmitificar varias creencias y a poner en marcha las fantasías, para que cada mujer pueda disfrutar de su vida sexual al máximo.